Cada año, entre septiembre y diciembre, el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera y de Sostenibilidad (CINIF) publica las "Mejoras a las NIF", el mecanismo mediante el cual ajusta, precisa o corrige las Normas de Información Financiera vigentes en México. La edición 2026 ya está integrada al libro de NIF y trae cambios puntuales, aunque ninguno de la magnitud de una reforma estructural. Aquí va un resumen de lo nuevo, cómo se compara con lo que trajo 2025, y una opinión sobre algo que pocas veces se discute: la forma en que el propio cuerpo normativo está organizado.
Lo más relevante de las NIF 2026
El paquete de Mejoras 2026 se divide, como cada año, en dos secciones: una que sí genera cambios contables y otra que solo aclara redacción sin alterar cifras.
Cambios que sí afectan la contabilidad (Sección I):
- NIF B-11 (Disposición de activos de larga duración y operaciones discontinuadas): se precisa cómo presentar el estado de flujos de efectivo cuando hay efectos de disposición de activos u operaciones discontinuadas. La regla es presentarlos de forma prospectiva, es decir, sin reformular los flujos de efectivo de periodos comparativos anteriores.
- NIF C-10 (Instrumentos financieros derivados y de cobertura): tiene dos ajustes importantes. Primero, los contratos de bienes de uso propio (comprar o usar un bien, no especular con él) ahora pueden tratarse como instrumento financiero derivado si la entidad los designa a valor razonable desde el inicio, para evitar una asimetría contable; esto busca alinear la norma mexicana con la IFRS 9. Segundo, se aclara que un instrumento financiero contratado entre partes relacionadas sí puede calificar como instrumento de cobertura en los estados financieros individuales, aunque se elimine en los consolidados.
- NIF C-13 (Partes relacionadas): amplía a las entidades que no son de interés público (ENIP) la obligación de revelar el monto total de beneficios otorgados al personal gerencial clave, algo que antes solo se exigía a entidades de interés público (EIP), aunque con menor nivel de detalle que estas últimas.
Precisiones que no cambian cifras, solo redacción (Sección II): ajustes menores en NIF A-1, B-4 y B-6 sobre cómo se describe el capital ganado y la clasificación de pasivos a corto plazo; una aclaración en NIF C-20 sobre cuándo se considera que cambió el modelo de negocio de instrumentos financieros; una precisión del alcance de NIF D-4 para dejar claro que solo aplica a impuestos sobre utilidad neta (no bruta); y un ajuste de redacción que ya no obliga a buscar revelaciones repartidas en varias secciones numeradas, sino que las concentra de forma más clara.
Fuera del paquete de mejoras anuales, el dato más comentado en el gremio contable este año es otro: el CINIF ya tiene en su plan de trabajo dos normas completamente nuevas, NIF B-1, Bases para la preparación de los estados financieros, y NIF B-3, Estado de resultado integral, que entrarán en vigor en 2028 (con aplicación anticipada opcional en 2027) para homologarse con la nueva IFRS 18. Entre sus cambios más visibles destaca la eliminación del rubro de "costo integral de financiamiento" como se conoce hoy y una forma de presentar el estado de resultados organizada en bloques, de manera parecida a como se presenta el estado de flujos de efectivo. No es un cambio de 2026, pero es la pieza que más anticipación genera para los próximos cierres.
Cómo se compara con las NIF 2025
Si las NIF 2026 son, en esencia, un año de afinaciones puntuales, las NIF 2025 trajeron un cambio de fondo: la conexión formal entre las NIF y las recién creadas Normas de Información de Sostenibilidad (NIS). La NIF A-1 incorporó referencias a los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) y amplió la definición de quién es "usuario" de los estados financieros para incluir a quienes se interesan en información de sostenibilidad. Además, 2025 trajo una reducción notable de los requerimientos de revelación para las ENIP, separando con mayor claridad qué deben revelar todas las entidades y qué solo las EIP.
En ese sentido, 2026 continúa una tendencia que ya venía de 2025: seguir distinguiendo el tratamiento entre EIP y ENIP, y seguir buscando convergencia con las normas internacionales (IFRS 9 en C-10, IFRS 18 en las futuras B-1 y B-3), pero sin otro salto conceptual tan grande como el de la conectividad con sostenibilidad. Es, comparativamente, un año de mantenimiento más que de rediseño.
Una crítica breve a la estructura de las NIF
Más allá del contenido técnico, vale la pena señalar un par de cosas sobre cómo está organizado este cuerpo normativo.
Lo primero es que el documento de Mejoras nunca se conserva en su versión original dentro del libro de NIF; sus cambios se diluyen, párrafo por párrafo, dentro de cada norma, marcados con texto subrayado y tachado. Es un mecanismo funcional para quien ya conoce la norma, pero hace casi imposible, para alguien que llega después, reconstruir por qué una regla dice lo que dice sin ir a buscar el PDF de auscultación del año correspondiente en la página del CINIF. La trazabilidad histórica depende de archivos externos al propio libro.
Lo segundo es la fragmentación entre normas, interpretaciones (INIF), orientaciones (ONIF) y guías de aplicación que, desde 2024, ya ni siquiera viven dentro del libro impreso, sino exclusivamente en el sitio web del CINIF. Esto multiplica las fuentes que un contador o auditor debe consultar para resolver un solo tema, en lugar de concentrarlas.
Por último, la distinción EIP/ENIP, aunque bien intencionada (reducir cargas a quien no cotiza en bolsa), añade una capa de complejidad de navegación: cada norma particular reparte sus requerimientos de revelación en secciones numeradas distintas según el tipo de entidad, y aunque la mejora 2026 intenta simplificar esa redacción, el problema de fondo —dos lectores distintos para un mismo capítulo— sigue ahí.
Ninguna de estas observaciones resta mérito al trabajo técnico del CINIF, que en términos de contenido sigue siendo riguroso y cada vez más cercano a los estándares internacionales. Pero la experiencia de consulta —cómo se navega, se actualiza y se rastrea el porqué de una norma— es un terreno donde todavía hay espacio para mejorar, casi tanto como en el contenido mismo de las normas.
¿Tienes dudas sobre cómo aplicar alguna de estas mejoras en tu contabilidad? En Mendoza Ornelas podemos ayudarte a revisar el impacto específico en tus estados financieros.
Compartir